Relatos Personales

Juan Manuel Severino - Santa Rosa - La Pampa  

Llegamos a La Pampa del Leoncito ya avanzada la noche del jueves por lo que no pudimos apreciar el lugar hasta el día siguiente. Mi primer pensamiento cuando vi el lugar fue: "al fin y al cabo esto no es tan grande...", esa fue la impresión que me dio mientras lo miraba desde el extremo norte. Pero a medida que comenzamos a avanzar sobre la reseca planicie hacia el punto que utilizamos como base, ubicado bastante más al sur sobre el margen oeste de "La Pista", fui cambiando mi perspectiva. Es que la monotonía del terreno hace que se vea pequeño en una visión panorámica, hay que recorrerlo para tomar conciencia de sus dimensiones.La ansiedad era tanta que inmediatamente comenzamos a armar los equipos, aunque en mi caso recién pude disfrutar de lo que llevé después de las seis de la tarde porque mientras el sol pegaba fuerte los vientos promediaron los 50Km/h con ráfagas que alcanzaban los 80Km/h y mi vela más chica era un 2.5. Hasta esa hora me entretuve con alguna que otra vela prestada, curioseando los diversos carros que había y admirando las inmensas trombas que levantaban las térmicas de la tarde (agradeciendo no estar en medio de una de ellas con el 2.5 en las manos).Así transcurrieron los dos primeros días mientras que en el tercero el viento aflojó un poco y pude andar casi toda la tarde con mi propio equipo.Creo que lo mejor de estos encuentros, sean en el lugar que sean, es conocer gente que practica la misma actividad, compartir conocimientos con todos ellos y poder apreciar buggies y velas de las más diversas construcciones, permitiéndonos esto último ir buscando el equipo que más se ajusta a nuestro gusto (y presupuesto) sin quedarnos en lo que conocimos en un principio.Como experiencia, puedo decir que fue fantástico onocer ese lugar y poder andar mientras apreciaba la cordillera de fondo, aunque también fue evidente que no teníamos los equipos adecuados, nuestras velas eran grandes y nuestros carros están más preparados para freestyle que para batir récords de velocidad.Como consejo para quienes no hayan ido nunca: lleven velas pequeñas, ajusten bien todos los tornillos y pruébenlo, no se van a arrepentir. El lugar es muy extremo, los vientos siempre son fuertes y la superficie invita a levantar más y más velocidad.


Marcelo Rolon- Tres Arroyos- Buenos Aires  

Tanto el viejo como yo estamos super contentos de tapar todas las espectativas que teniamos de la "pampita", el viejo para colmo cuando se ve el programa estaba como un chico que le cuenta a sus amigos que salio por la tele, espectacular.El lugar especial para esto, por algo es uno de los mejores del mundo como piso duro potencia de viento, es para disfrutar esas 3 o 4 horas a pleno, parece poco pero en la forma mas extrema que he tenido, es muy muy suficiente por cada dia, inexplicable, HAY QUE ESTAR PARA VIVIRLO Y VERLO, no alcanzan palabras.De mi parte gracias Wal por el AMIGO que sos y si no te ponias las pilas vos ya creia que este año tampoco podía ir a..... LA PAMPA DEL LEONCITO.


¿Cuántos años tendrá el viento?   por Polo Madueño-Comodoro Rivadavia-Chubut  

Walter en el último correo que me envía me dice que "le gustaría que escribiera unas breves líneas, de mi impresión del evento". Por su puesto que el evento se trata del 4to Buggy Extreme Caramba. Doy también por supuesto que quien este leyendo estas líneas ya esta enterado que se trata de un encuentro singular, en donde proviniendo de distintos lugares de Argentina y de países vecinos, personas, con distintas edades, humores, intereses, ideas, en concreto personas diferentes en múltiples aspectos, se reúnen para remontar un barrilete, sentir la tracción del viento y desplazarse en tres ruedas.

Dicho esto así, la cosa suena muy superficial, y no alcanza a rozar la esencia del encuentro, que tiene para mi dos aspectos de percepción distintos, uno individual absolutamente íntimo y personal; y otro colectivo, o sea el resultado personal del intercambio con los participantes, del conjunto de cada una las emociones individuales sentidas.

En el primer aspecto (el personal), seguramente por la mística que tiene el lugar, significó para mi un acto inaugural en esto del KITE BUGGY. Algo así como un gran bautismo con presentación en sociedad y todo.

Sucede que yo llegaba a la Pampa del Leoncito lleno de interrogantes, de incertidumbres y porque no decirlo de miedos. Todo lo que sabía sobre el lugar lo había leído en Internet de comentarios de quienes ya habían estado allí.

Me aventuraba a concurrir para participar del encuentro, por la insistencia Walter, a quien conocía por correo electrónico. Y sobre todo por su desafío "tenía que haber un piloto más austral". Un desafió cálido y respetuoso que me provocaba, pero que al mismo tiempo me tutelaba.

(Un párrafo aparte a la hospitalidad y generosidad provinciana del país del interior. ¡¿Quien se levanta a las 5 de la mañana para ir a recibir a unos tipos de Comodoro Rivadavia que no conoce y que llegan a Viedma, (por eso de los horarios de los colectivos) para salir recién a las 5 de la tarde rumbo a San Juan?. Hay que ser muy generoso para hacerlo. Y francamente no se como calificar si además te brinda unos mates en la cocina de su casa y toda la atención que él y su familia te brinda! Gracias WALTER.)

Mis interrogantes alimentaban mi adrenalina desde antes de iniciar el viaje, y durante él. ¿Qué pasará con la Nasa que había cosido?, ¿Soportará el viento?, ¿Seré capaz de mantener mi JOJO en vuelo y moverme en mi buggy?, ¿Se podía llamar buggy a mi precario carro de caños de escape y ruedas de carretilla? (luego confirmé que llamarlo así era un poco atrevido).

Yo acumulaba en mi haber, la experiencia previa que da el camino solitario de probar, equivocarse y volver a probar. Andábamos en la playa de Rada Tilly jugando con los vientos patagónicos, Juanchi, Marcelo y Yo compinches de iniciación en la tracción, pero cadenciados del contraste con otras experiencias. Y este encuentro en San Juan parecía otra cosa. Y lo era.

Parado frente a la Pampa, luego de dos días de viaje en colectivo y de múltiples conversaciones nerviosas con los compañeros del micro, me sentía poco a poco liberado de los interrogantes y de las dudas que me urgían tiempo atrás. Talvez fuera por el cansancio del viaje, pero definitivamente era así.

Poco a poco fui también contagiado por la euforia colectiva de los más jóvenes y me moví mecánicamente al ritmo de todos, aliviado y sin complejos.

Armé mi carro, preparé mi vela, y me dispuse a esperar.

El calor trepaba a 37º y nada se movía.

El viento era un amigo conocido y lo esperábamos. Más fuerte, más regular, más respetable, pero conocido.

En cambio la pampa y el lugar con el entorno con el fondo de los Andes me atrajo y me sedujo a primera vista.

Mirar la textura de la arcilla, casi Patagónicas, que se dibujaba en fragmentos y retazos a lo largo de kilómetros, con formas similares, pero que no se repetían, trajeron a mi mente la sensación de estar en un espacio ancestral.

Un espacio muy anterior a mi, que se habría libre y dispuesto a permitir el juego de recorrerlo con los carros y con la fuerza del viento si uno atolondrado, así lo quisiera hacer.

Pero también al mismo tiempo sus distancias me impresionaban como un lugar sagrado que imponía respeto. Un lugar al que uno debe entrar en puntillas, caminando despacio, en silencio, como pidiendo permiso, y en el que uno puede llegar conversar con los que no están mas aquí.

Recordé una experiencia de hace unos años cuando frente las pinturas rupestres de la cueva de las manos, (que tienen mas de 10.000 años), me preguntaba ¿que cosa podría yo tener en común con esos hombres que las habían pintado?.

Y la única respuesta válida que encontré en ese abismo de tiempo fue EL VIENTO.

La idea de que el Viento, me permitía unirme al pasado bailoteaba en mi cabeza. Pensaba en mi viejo tan amigo de los barriletes … él le hubiera gustado estar aquí …… y de pronto llegó el viento a buscar conversación con los visitantes y comenzó una danza frenética de carros que se movían con mucho respeto entre sí cada participante con su casco protegiéndose y protegiendo a los demás. Unos por aquí, otros por allá, cada quien con su habilidad y su límite pero todos conversando con el viento. Entonces me senté en el buggy y salí a participar de ese encuentro con los de aquí y los de allá.

La otra percepción, la social, es parte del juego de quienes han compartido el viento en el Leoncito. Seguramente vos podrás ser parte de ellos la próxima ves, mientras tanto tendrás que sintetizar las otras impresiones de los participantes para jugar con el viento.


 Orgasmo colectivo sin orgía ni masturbación aprovechando que soplo Eolo

por Oscar Perfumo - Comodoro Rivadavia - Chubut

Cuando Polo ayer me pidió telefónicamente que escribiera una líneas sobre mi experiencia en Barreal, le dije que si como a los locos, pero esta mañana comprendí que podía hacer el intento solicitado por mí entusiasmado amigo y aquí estoy, acotando desde el comienzo que toda similitud con la realidad es fruto exclusivo de mi percepción de ella como tercero ajeno al evento.

Así las cosas el titulo de este intento fue el que mejor me representaba la expresión facial de todos los ventonautas (neologismo que espero impongan dado que supera las diferencias entre carros, buggys, aladeltistas etc) al regresar empolvados (para explicar el contenido sexologico del titulo) de la, a mi ver entonces, incomprensible aventura en La Pampa del Leoncito.

Todos tenían expresiones de satisfacción plena, de esa que uno asocia con su juventud, exuberante de vida, exultante de gozo.

Realmente luego de la primer tarde compartida en La Pampa, que me hizo recordar el cuento de la hiena, (que no contare por sí se da una segunda parte de esta), me decidió a no concurrir mas un poco por mi salud y otro por las dudas, a ver si me entusiasmo.

Yo había percibido, en medio del desierto rodeado por las hermosas montañas, a la NADA, y de ella, nada se extrae, tal seria lo normal, pero ustedes habían encontrado satisfacción colectiva.

Por que satisfacción colectiva ?

Porque las expresiones eran las mismas, ya sea del Polaco cascarrabias o de Kevin (el banajmin), para referirme a los extremos más visibles del amplio espectro de personalidades con los que compartiera unos días bárbaros.

Walter, hiperactivo al grado de parecer desorientado, tratando de estar en todos lados; Mataco arrastrando los rastros de su anterior experiencia que le dejaran la firma en las pantorrillas exhibiendo su remera de devorador de gayinas devenido con el tiempo en devorado por sábalos; Fabián explicando que la vela de 1.7 le había dado mejor resultado que la de 3.1416; Alonso, al regresar con la vela totalmente enredada pero incomprensiblemente (a mi ver) contento aun mientras pacientemente la desenredaba; Kevin contando como iba de pasado; y para finalizar el Polaco, puteando por las dudas, según se le hubieran cruzado o no se le hubieran cruzado.

Quiero dedicar un párrafo especial a COCO, a quien en mi argot describiría como persona inexistente y para EDUARDO, amigo que enaltece la amistad en todas las circunstancias.

Así, COCO, el dinosaurio mayor, veía con sus ojos los haces de luz que (obvio) habían atravesado el espectro de Marcelo (su único hijo y sin dudas su ley motiv), percibiendo desde un ángulo distinto, mucho más pausado, mucho más "adecuado a su edad" las mismas vivencias que expresaban sus ojos brillosos al hablar que "había andado dos veces".

EDUARDO es para mi y al menos en los momentos que compartimos el paradigma de la amistad, nada podía afectar al Polaco si él lo percibía, ya que de inmediato, diría instintivamente, tenia la expresión que dejaba a su amigo en mejor posición relativa.

Por razones obvias no me referiré a mi amigo Polo, (esta demasiado cerca y es demasiado grande) de modo que sus ansias de aprender a volar, de enseñar a papirolear y de hablar, no serán objeto de análisis.

Para finalizar, un párrafo aparte para las COMPAÑERAS una sola de las cuales fue coprotagonista del viento, al que percibía de una manera distinta, ¿ será esa la percepción femenina ? en tanto La Rusa disfrutaba de los paseos con Lole (que tiene lomo para arrastrarnos a todos) y las dos restantes acompañaban a sus parejas en la satisfacción de sus gustos compartiéndolos, hasta donde percibí placenteramente.

Bueno, creo haber hecho una síntesis de mi vivencia en la localidad de Barreal no piensen los no nombrados que no los recuerdo, sino que tal me pidieran destaco las mayores improntas que me dejara el conocer y compartir con un grupo bárbaro, que pese a nuestras diferencias, quizás en algunos casos hasta extremas, demuestran que no son obstáculo cuando el objetivo fijado es claro y compartido y, fundamentalmente, se es honesto al respecto.

Un inmenso abrazo para todos de Oscar Perfumo (el nuevo "Barrilete sin Cola").

Explicacion: las expresiones orgia y masturbación del titulo, corresponden a las segundas acepciones del diccionario de la Real Academia (no soy un sexopata).


  Algo mas de mil km. y...Veintiséis horas     por  Fabian Beltran - Viedma - Rio Negro    

.......en las oportunidades anteriores, por un motivo o por otro, me había perdido los viajes a los encuentros "Caramba" en "La Pampa del Leoncito" -San Juan-.-

A principios del 2.002, asados de por medio, se gestaba el "4º buggy extreme caramba 2.002"; no me permitiría entonces no estar presente con toda la "patota" del "buggy team Patagonia" encabezada por el nono m@ster de la misma, Walter (a) "El Vete", "Cap. Brasa" y otros tantos apodos que se ha ganado por alguna de sus actitudes, y de quien aprendimos y estamos aprendiendo, el arte del kite buggy.

Salimos el miércoles 09 de octubre alrededor de las 18:00 hs. todo Ok.

Ese día, nadie de los que estabamos en el bondi imaginábamos que nos esperaban unas hermosas 26 horas de viaje, ni siquiera "trini" (la mascota del buggy team), que no tuvo problemas, al igual que mi hijo Facundo, de dormir tan solo 24 de esas 26 horas.-

Jueves 10 de octubre 21:00 hs. LLEGAMOS A BARREAL!!!!!!!!!!, parecía imposible, realmente imposible ya estar ahí, a metros de la mentada "Pampa del Leoncito".-

Viernes 11 de octubre a prepararse!!!... rumbo a La Pampa, que si bien pudimos ver algo de ella la noche anterior, no pudimos apreciar con lo que nos encontraríamos este día. Todos al bondi, previo comprar jugos, hielo y algo de fruta y... a marchar.

La sensación de tener frente a nosotros una extension de aproximadamente 12 km. de largo por unos 4 km. de ancho, para servirnos de su polvo a màs no poder, hacìa que nuestra adrenalina alcanzara niveles superlativos...a ver... era como saborear un vino añejado a la usanza de nuestros abuelos...como darle un abrazo a ese amigo que no veíamos desde hacia años, todo mezclado con el olor a la nada y con la inmensidad que significaban "LA PAMPA DEL LEONCITO". Como respetándola lo primero fue guardar silencio, para después y luego de concluir con el armado de los buggyes, dar rienda suelta al anhelo de libertad absoluta que todos poseemos. Así gozamos dos días maravillosos, con el reloj del viento a las 17:00 hs. en punto, dando comienzo a un festival danzante de velas y buggyes con personajes de lo mas disímiles por sus locuras, reflejadas en sus desencajados rostros.-

Ruedas, tornillos, asientos, velas, agua, polvo...mucho polvo, pero que importaba si todos denotábamos en nuestras miradas la satisfacción de habernos permitido ella, "La Pampa", transitar por su piel a velocidades increíbles, si hasta parecía sentir a sus entrañas disfrutar del espectáculo.-

Luego, 26 horas mediante, regresamos a nuestra ciudad, sin dejar de pensar en un momento, en el "5º Buggy Extreme Caramba" 2.003.-

Agradecimientos... a TODOS absolutamente a todos los que estuvieron por haberme hecho pasar unos días fantásticos... a Polo con su inseparable amigo Oscar, la Patota de "La Pampa", Rolones, la "patota" de Bs.As., los V-Raptor, Guillermo y por supuesto aunque no estuvo...pero estuvo... José (grande chabon!!!), y deje para el final al "Tano" Andrea y a Walter sin los cuales tengo la plena seguridad que este evento no hubiese tenido el éxito que tuvo, un abrazo enorme para todos y...

BUENOS VIENTOS....